martes, 16 de diciembre de 2025

El dragón que solo escupía chispas de colores

 

El dragón que solo escupía chispas de colores

¡Hola! Soy Nico, y siempre me han encantado los dragones. Pero el dragón del que les voy a hablar hoy no es como los de los cuentos. Su historia se llama "El dragón que solo escupía chispas de colores".

Un día, mientras exploraba el bosque detrás de mi casa (siempre estoy buscando aventuras), escuché un ruido extraño. No era un rugido de animal, sino un sonido como de fuegos artificiales pequeñitos. Con mucho cuidado, me asomé entre unos arbustos y, ¡oh, sorpresa! Allí estaba, un dragón. Pero no era un dragón temible, ¡era el más adorable que jamás había visto! Era verde esmeralda, con escamas que brillaban como mil gemas, y tenía unos ojos grandes y curiosos.

El dragón estaba intentando lanzar fuego, pero en lugar de llamas, de su boca salían... ¡chispas de colores! Rojos, azules, amarillos, verdes, morados... Bailaban en el aire como pequeñas estrellas fugaces. Él parecía un poco triste, como si quisiera lanzar fuego de verdad, pero solo le salían esas chispas tan bonitas. Me dio tanta ternura que decidí acercarme.

Con mucho cuidado, extendí mi mano. El dragón me miró, parpadeó sus grandes ojos y, para mi sorpresa, ¡acercó su cabeza a mi mano! Era suave, como un gatito gigante con escamas. Le puse de nombre "Chispitas" por sus pequeñas explosiones de colores. Me contó, con unos gruñidos y movimientos de cabeza, que sus hermanos dragones se reían de él porque no podía escupir fuego como ellos.

Me dio mucha pena. Chispitas era un dragón especial, ¡mucho más divertido que los que solo sabían quemar cosas! Le dije que sus chispas eran mágicas y que podían hacer feliz a la gente. Para demostrarlo, le pedí que me diera una "bocanada" de sus chispas. Él abrió su boca, y una lluvia de brillos de colores cayó sobre mí. ¡Era como estar bajo una lluvia de confeti mágico!

Decidimos que las chispas de colores eran un tesoro. Jugamos a hacer dibujos en el aire con ellas, a ver quién creaba la chispa más grande o la más brillante. Chispitas descubrió que podía hacer formas con sus chispas: un corazón, una estrella, ¡incluso mi nombre! Ya no se sentía triste, ¡se sentía orgulloso!

Cuando el sol empezó a bajar, Chispitas me llevó de vuelta al borde del bosque. Me prometió que siempre estaría allí para jugar. Desde ese día, cada vez que miro al cielo por la noche, sé que Chispitas está por ahí, creando pequeñas obras de arte con sus chispas. Y yo, Nico, tengo un amigo dragón que es diferente y especial, ¡justo como deben ser los mejores amigos!

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