💖💘Hola, me llamo Leo, y tengo un gran secreto. No es un secreto de esos aburridos de "me comí el último yogur," no. ¡Es un secreto de aventura! El mío tiene que ver con la cosa más deliciosa del universo: galletas.
Mi abuela tiene la mejor despensa del mundo. Es una despensa normal, con latas y paquetes de pasta, pero en el estante de arriba... ¡Ahí es donde viven las galletas! Mi abuela es una maga de las galletas. Hornea unas con chispas de chocolate tan gordas que parecen pequeños planetas, y otras de mantequilla que se derriten en la boca. El problema es que el estante está muy alto.
Un día, mientras mi abuela estaba regando sus flores, decidí que ya era hora. ¡Tenía que conseguir una galleta! Pero subirme a la silla era demasiado arriesgado, y mi abuela tiene ojos hasta en la nuca. Necesitaba un plan de espía, un plan maestro.
Fui a mi habitación y saqué mis lápices de colores y un papel enorme. Tenía que dibujar exactamente cómo llegar sin ser visto. Empecé a dibujar la cocina. El refrigerador era una montaña helada, el fregadero era un lago peligroso, y la mesa era una llanura desierta.
Dibujé un camino con flechas rojas. El camino empezaba en la puerta de la cocina, pasaba por detrás de la gran silla azul (que es como un escudo), y terminaba justo al lado de la despensa. ¡A este dibujo lo llamé: "El Mapa Secreto de la Despensa de Galletas"!
Pero un mapa sin una herramienta no sirve de nada. Para alcanzar el estante, tenía que construir algo. Miré a mi alrededor. ¡Lo tenía! Usé mis bloques de construcción de madera más grandes y resistentes. Construí una torre de tres pisos de alto, ¡una escalera secreta! Era un poco tambaleante, pero con cuidado funcionaría.
Mi corazón latía pum-pum, pum-pum como un tambor de guerra. Era la hora de la misión. Desenrollé mi mapa.
Paso 1: Deslízate por el suelo como una serpiente. (¡Pssst-pssst, me arrastré hasta la silla azul).
Paso 2: Monta la escalera secreta. (¡Clac-clac, armé mi torre de bloques justo al lado de la despensa).
Paso 3: ¡Ascenso! (Subí un bloque, luego otro, ¡casi alcanzo el estante!)
Estiré mi mano y mis dedos rozaron el borde de la caja de galletas de chocolate. Estaba a punto de agarrarla cuando...
"¡BOO! ¿Qué hace mi capitán pirata construyendo un rascacielos al lado de mis latas de tomate?"
¡Era mi abuela! Me quedé congelado en el tercer bloque, sintiendo que mis orejas se ponían rojas como un tomate.
Mi abuela me miró, luego miró mi tambaleante torre de bloques y, por último, vio el mapa secreto que se me había caído al suelo. Empezó a reír, no de una manera mala, sino con esa risa que suena como cascabeles.
Me bajó con cuidado. "Leo, si me hubieras pedido una galleta, te la habría dado. Pero tengo que decirte algo..."
Me preparé para el sermón.
"...¡este Mapa Secreto de la Despensa de Galletas es una obra de arte! ¡Y esa escalera es muy ingeniosa!" Me guiñó un ojo. "Pero es muy peligroso subir tan alto tú solo. ¿Qué tal si hacemos un trato? Si me ayudas a ordenar las latas de sopa, te daré dos galletas de chocolate, ¿y luego guardamos tu mapa en un lugar seguro hasta tu próxima misión?"
Sonreí de oreja a oreja. ¡Dos galletas y mi plan era genial!
"¡Trato hecho, abuela!"
Y así, mi primera misión secreta de galletas fue un éxito... ¡aunque mi abuela siempre es el espía más astuto de la casa! Desde ese día, mi abuela y yo compartimos el mapa, pero ahora es para planear dónde esconder los mejores juguetes, no solo las galletas.

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