Hola, me llamo Leo y tengo un secreto. No es un secreto de los que se susurran, sino uno que se siente en el corazón. Mi secreto es que puedo oír el silencio, ¡y a veces, el silencio canta!
Todo empezó una tarde, cuando estaba en mi habitación. Mamá me había pedido que estuviera muy callado porque estaba al teléfono. Así que me quedé quieto, tan quieto que ni siquiera respiraba fuerte. Y entonces, lo oí. Al principio era un sonido muy suave, como el roce de las alas de una mariposa.
Cerré los ojos y me concentré. El sonido se hizo un poco más claro. Era como una melodía, pero sin instrumentos, solo con... ¡silencio! Era el silencio de mi habitación, pero no era un silencio vacío. Era un silencio lleno de pequeñas notas que parecían bailar en el aire.
Me levanté despacio y me asomé por la ventana. El sol se estaba escondiendo y el cielo tenía colores de naranja y rosa. Y el silencio de la calle también cantaba. Era diferente al de mi habitación, más amplio, con notas que subían y bajaban como una montaña rusa.
Desde ese día, siempre busco el silencio. A veces lo encuentro en el parque, cuando los pájaros se callan un momento. Otras veces, en la biblioteca, entre las estanterías llenas de libros. Cada silencio tiene su propia canción, su propia melodía secreta.
Mi favorito es el silencio de la noche, justo antes de dormirme. Es como una nana suave que me acuna hasta que mis ojos se cierran. Es un silencio lleno de estrellas y sueños.
Y ahora, cada vez que alguien me pide silencio, en vez de aburrirme, sonrío. Porque sé que detrás de ese silencio, hay una canción esperando a ser escuchada. ¡Es mi secreto, y es el secreto del silencio que canta!

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