martes, 14 de abril de 2026

El Paraguas que tenía miedo a mojarse

 Parece un chiste, ¿verdad? Un paraguas que no quiere mojarse es como un pez que no quiere nadar o un coche que prefiere caminar. Pero así era Pascual, mi paraguas de color amarillo chillón.

El drama en el paragüero

El martes empezó a caer una lluvia de esas que hacen ¡chof, chof! contra el cristal. Yo agarré a Pascual por el mango y, justo cuando iba a cruzar la puerta, escuché un grito muy agudo: — "¡Ni se te ocurra! ¡Que fuera está lloviendo!".

Miré a mi alrededor. Estaba solo. Miré a Pascual y vi que estaba temblando tanto que las varillas le castañeteaban: ¡clic-clic-clic!

El secreto de Pascual

— "Pascual," —le dije— "eres un paraguas. Tu trabajo es evitar que yo me moje". — "¡Ya, claro!" —me contestó él, muy indignado—. "Y mi tela amarilla se va a arruinar, y me van a salir manchas de humedad, ¡y las gotas de lluvia me hacen cosquillas en la punta y me dan ganas de estornudar!".

Pascual era un paraguas muy elegante y un poco miedoso. Prefería quedarse en casa leyendo libros de geografía que salir a enfrentarse a una nube gris.

La gran solución

Como yo tenía que ir a comprar pan y no quería que Pascual sufriera un ataque de nervios, tuve que usar la imaginación. Fui al baño, busqué mi impermeable gigante y se lo puse... ¡al paraguas!

Así que ahí iba yo por la calle: un cuentacuentos empapado hasta los huesos, sujetando un paraguas que llevaba puesto un chubasquero para no mojarse. La gente se paraba a mirarnos y se reía, pero Pascual iba feliz de la vida, tarareando una canción y saludando a los charcos desde la altura.

Una amistad impermeable

Al final, llegamos a casa. Yo estaba hecho una sopa, pero Pascual estaba seco y brillante. Me dio las gracias con un ruidito metálico y me prometió que, la próxima vez, él me prestaría un trocito de su tela si yo le compraba unas botas de agua para el mango.


Una lección importante: A veces, hasta los que parecen más fuertes tienen miedos un poco locos. Lo importante es ayudarnos unos a otros, ¡aunque acabemos chorreando agua!

¿Quieres que te cuente qué pasó cuando Pascual intentó hacerse amigo de un ventilador para que lo ayudara a volar como un cometa?

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