¿Alguna vez te has preguntado por qué siempre, siempre, desaparece un calcetín después de lavarlo? Pues prepárate, porque hoy vas a descubrir la verdad.
El misterio en el cajón
Todo empezó el martes pasado. Yo estaba frente a mi cajón de la ropa, buscando mi calcetín favorito (el que tiene dibujos de cohetes espaciales), pero solo encontré a su compañero, que se veía muy triste y solo.
— "¡Esto es un trabajo para el Capitán Curioso!" —exclamé (ese soy yo, por si no lo habías adivinado).
Me puse mi capa de invisibilidad (que en realidad es mi toalla de baño) y me escondí detrás de la lavadora. Esperé y esperé, hasta que... ¡ZAS! Vi una nariz pequeña y peluda asomarse por el desagüe.
Los Duendes de la Lana
No era un monstruo, ¡era un Duende Lanudo! Era bajito, redondo como una naranja y llevaba mi calcetín de cohetes puesto como si fuera un saco de dormir.
¿Qué hacían allí? Resulta que los duendes no roban calcetines por maldad. ¡Los usan para construir sus naves espaciales!
El combustible: No usan gasolina, usan el olor a pies (¡puaj!). Cuanto más usado esté el calcetín, más lejos vuela su nave.
Mi viaje intergaláctico
El duende, que se llamaba Pelusa, me miró con ojos brillantes y me invitó a su escondite. Me encogí un poquito (con un poco de polvos mágicos que guardo en el bolsillo) y entramos en un túnel secreto detrás del tambor de la lavadora.
Allí arriba, en el techo del cuarto de lavado, había una ciudad entera hecha de lana, botones perdidos y piezas de LEGO que todos dábamos por perdidas. ¡Era el lugar más colorido del mundo!
— "Capitán Curioso," —me dijo Pelusa— "necesitamos tu calcetín de cohetes para llegar a la Luna de Queso".
El trato final
Como soy un cuentacuentos generoso, les presté mi calcetín. A cambio, ellos prometieron devolverme todas las canicas que se me habían caído debajo de la cama durante el año. ¡Fue el mejor trato de mi vida!
Recuerda: La próxima vez que no encuentres un calcetín, no te enfades. Probablemente esté ahora mismo cruzando la Vía Láctea con un duende muy simpático a bordo.
Ahora que ya sabes mi secreto... ¿Te gustaría que te ayude a buscar qué otros tesoros han escondido los duendes en tu propia casa?
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